Un plan que resiste las preguntas difíciles.
El relato y las cifras salen del mismo modelo. Cada número es defendible, trazable hasta su fuente — la diferencia entre un relato con números y números con relato.
Los inversores ya no firman sobre un PDF bonito. Firman sobre un modelo que aguanta preguntas. Un plan basado en estimaciones propias no sobrevive a la due diligence; uno cuyos supuestos citan fuentes reales, sí.
El modelo primero, el documento después.
La mayoría escribe el plan y luego «cuadra» unas cifras para que encajen. Nosotros construimos primero el modelo financiero — el documento se redacta sobre sus resultados, no al revés.
Por qué este plan consigue el «sí»
Cuando el inversor o el director de banco pregunta «¿y si…?», la respuesta sale del modelo delante de él — no de un «lo miramos y le decimos».
Tamaño de mercado, precios, márgenes y plazos contrastados con datos sectoriales, comparables y benchmarks citados en el propio documento. Ante «¿de dónde sale este número?», siempre hay respuesta.
Solo el 4% de las startups españolas que fracasan había validado el punto de equilibrio antes de captar inversión (BIGBAN Research 2024) — muchas escalaron sobre una hipótesis, no sobre una cifra probada. El proceso estresa precio, coste de adquisición y recurrencia antes de invertir dinero real.
Una herramienta que sobrevive a la presentación.
Conocemos las vías de financiación españolas — líneas ICO, ayudas de digitalización, los requisitos habituales de SGR y de capital riesgo. Y el modelo que sustenta el plan se queda en tu empresa: no es una entrega puntual, es la herramienta que usarás para planificar y hacer seguimiento después.
La reunión con el banco ya tiene fecha. Y la pregunta del «¿y si…?» también la tendrá.
30 minutos, sin coste. Nos cuentas el proyecto y te decimos qué plan necesitas — y cuál no.
Hagamos el plan — evaluación gratuita de 30 minUn caso práctico de finanzas pyme al mes. Sin humo.